Cuando pensamos en conocimiento lógico, pensamos en un
lenguaje universal, en las matemáticas, la fábula se refiere al amor por el
conocimiento que los matemáticos tenemos en la medida en que cuantas más
aportaciones teóricas hagamos, más brotarán las necesidades de seguir
descubriendo el funcionamiento del universo, pues, cada “teorema” que
elaboremos no es más que una mera fracción acerca del funcionamiento de las
cosas.
Es una concepción de vida fundamentada en la humildad, si es
que cabe el término, que tenemos en tanto que, cuanto más conocimiento
adquirimos, mayor será la avidez de conocimiento. En este punto, nos podemos
fundamentar en lo expresado por Isaac Newton “lo que conocemos es una gota del inmenso océano”, que refleja el
punto de la fábula acerca de lo finito de la biblioteca, asemejándose a lo
señalado por el profesor de filosofía de las ciencias en las clases, en el
sentido que las matemáticas es el lenguaje por medio del cual está escrito el
universo, en este aspecto podría decirse que es nuestro lenguaje finito para
explicar un infinito, el universo.
Lo que persigue el autor con la fábula, es adentrarnos en la
finalidad que tiene el estudio de las matemáticas, que no es otro que el de
contribuir al entendimiento del universo, pues, lo que hace 300 años pudo
costarle a un matemático años de estudio, dedicación y esfuerzo, su
aplicabilidad o entendimiento solo pudo darse hasta la fecha de hoy, en este
sentido, nos separamos de fines ególatras en búsqueda de un reconocimiento en
vida, aunque de darse no nos sería indiferente, pero lo cierto es que encarna
el amor más puro que puede existir acerca del conocimiento.
La mathesis no es
una utopía matemáticamente hablando, ya que lo que cada uno de nosotros
investiga, estudia, escribe y reescribe con sus propias palabras está
íntimamente relacionado y conectado por medio del lenguaje de las matemáticas.
Esto es, lo que escudriñamos por nuestros propios medios y aportamos entra a
hacer parte del mundo del conocimiento en el que se mueven e interactúan otros
individuos, que desde su divergencia de criterios, formación e intelecto
encuentran puntos de conexidad entre lo que el lector busca y el lector quiere
y viceversa, es un intercambio invisible que permite nutrir a quien lee y
persigue nuevos conocimientos. Este movimiento dialéctico de contradicciones,
conlleva a que esa biblioteca finita, pueda expandirse aún bajo ese mismo
techo, ya que cada lector podrá escribir los textos en blanco con fundamento en
lo aprendido en los textos ya escritos, esta acción de crecimiento constante
obliga a que nuestro mundo, por muy pequeño que parezca, vaya expandiéndose
constantemente, pues, lo que para uno ha sido el punto final y motivo del fin
de la escritura de esos textos, para un nuevo lector será un punto de partida
desde el cual arrancar y con cuyos conocimientos propios encauzará hacia nuevos
niveles y líneas de investigación.
En este sentido, la biblioteca es el punto de encuentro de
las culturas y los conocimientos de diversas generaciones y sociedades, es la
biblioteca la memoria de la humanidad y el universo, porque en ella se
condensan años y siglos de estudio, que no están sujetos a evaluación o juicio,
sino que reposan, o más bien, prestan un servicio al lector según su curiosidad
o azar, pues, un texto transformador en una biblioteca no siempre se busca,
sino que también se le tropieza.
Al respecto, y en consonancia con la pregunta guía del
ensayo, ¿Podemos decir que los saberes, las lenguas, las culturas comunican por
medio de “Bibliotecas”? la fábula de la biblioteca encuadra magníficamente.
La línea de investigación que persigo en mis estudios de
maestría, se refiere a una escala comparativa entre la matemática decimal y la
vigesimal, cómo la matemática influye en el desarrollo de las sociedades, por
ejemplo, en el caso que me ocupa, quiero establecer una comparación entre la
matemática Maya y la matemática de occidente, la numeración Maya y la
numeración indoarábiga con ayuda de los axiomas de Peano y cómo la matemática
Maya incidió en la matemática de la región caribeña colombiana, en el caso
específico de la cultura indígena Mokaná.
En la cultura Maya está inmersa la matemática, esta,
representa la cotidianidad y la naturalidad de las acciones de nacer y morir,
sembrar y cosechar, fenómenos naturales, el docente investigador Maya, José
Mucia, nos define la matemática de la
siguiente manera:
“Disciplina científica ampliamente
desarrollada y demostrada por los abuelos, en la construcción de sus
maravillosas ciudades, templos y edificios; como también en los grandes
cálculos astronómicos acerca de los movimientos del sol, de la luna, de los
eclipses, los movimientos de las constelaciones, estrellas y planetas.”
(Filosofía de los números Mayas, José
Mucia Batz, 1996).
El cero para
nuestra cultura representa la nada, para los Mayas es un todo, es la dualidad
de la vida y la muerte,
“El concepto CERO = NADA (7) no
existe en Maya. Nada no puede dar origen a algo; tiene que ser algo para
generar a uno o a varios semejantes.
Al estudiar la posición de la flor y
su significado en el monumento, nos indica la posición de INICIO o PRINCIPIO.
El número, antes de llegar a ser UNO
tiene que estar en el momento inicial. Se ha presentado también que el número
tiene que derivarse de algo, y ese algo es el principio o el inicio que hemos
mencionado con anterioridad. En el dibujo del ejemplo anterior nos dice: ESTÁ
EN LA FASE INICIAL, TODAVÍA NO HAY UN SOLO DÍA.
En los árboles la flor es un indicio
de fruta, es el comienzo de la fruta, es la etapa inicial y con los números
sucede lo mismo. La flor no representa nada todavía, los números están en flor,
pero los habrá en el futuro.”
(Filosofía de los números Mayas, José
Mucia Batz, 1996).
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La divinidad y las matemáticas convergen para los Mayas,
“Ajaw como centro de las matemáticas,
como Ajaw es el Creador de todo, el inicio de todo, como también el final de
todo, por lo tanto, los números tienen que empezar desde allí, y finalizar
allí.”
(Filosofía de los números Mayas, José
Mucia Batz, 1996).
“Ajaw es el creador de todo,
según la cosmovisión maya. Es el dueño, el universo mismo y la vida, es
preexistente a todo lo creado y en quien se unen los principios
masculino/femenino.”
(García, Curruchiche & Taquirá;
Palma, 2006).
Glifo de Ajaw
El saber
matemático de la cotidianeidad en la cultura Maya nos muestra cómo se han
escrito las páginas en blanco en los libros de su biblioteca, para luego
mezclarlas con los libros de matemática occidental o eso intentaré realizar
humildemente en mi proyecto de investigación para optar al título de Magister
en Filosofía.
REFERENCIA
BIBLIOGRÁFICA
Filosofía de
los números Mayas, José Mucia Batz, 1996.
Las
matemáticas Mayas, Botana Olañeta Pablo.
Philosophie
silencieuse ou critique des philosophies de la science. (1975). Editions du
Seuil, Paris.


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